La ciudad de Koroni, construida como un anfiteatro sobre la colina, en el extremo del pie de Peloponeso, con sus estrechas callejuelas tradicionales encaladas con sus mansiones lujosas, con los jardines llenos de flores, con las numerosas ermitas, con la multitud de escalones, y con acceso al mar por todos lados, le hara recordar mas a una isla.
La vida nocturna de Koroni no se caracteriza por sus ritmos intensos aunque posee bares preciosos, cafeterias, restaurantes y tabernas que ofrecen al visitante satisfaccion acompanada de tranquilidad.